Etiopía tiene un régimen político federal democrático y
estable desde la aprobación de la Constitución de 1987. Limita al norte con
Eritrea, al sur con Kenia y Somalia, al este con Djibuti y Somalia, y al oeste
con Sudán. Su capital es Addis Abeba, sede de la Organización para la Unidad
Africana y de la Comisión de las Naciones Unidas para África.
Es el país más antiguo del mundo, cuna de la humanidad y el
único del continente africano que se ha librado del colonialismo europeo, lo
que ha permitido que los etíopes conserven casi intacta su identidad cultural,
con complejas tradiciones y una antigua historia muy conectada con el
cristianismo. La diversidad de idiomas y de etnias constituye un valor añadido
al interesante panorama cultural que nos ofrecen sus ciudades.
Paisaje y clima
No sólo la diversidad cultural hace de Etiopía un país
atractivo, sino también su variedad de paisajes. Posee un relieve montañoso,
dominado por el macizo etiópico que ocupa más de la mitad de la superficie del
país, con una altitud media de más de 2.000 metros. Al norte de este macizo
existe un área selvática con numerosos ríos y profundos valles donde se
localiza el lago Tana, el mayor del país, que da origen al Nilo Azul.
Las montañas centrales están separadas por la depresión del
Valle del Rift, y conforman una extensa llanura donde se asientan algunos lagos
de extensión considerable. Por último, el sureste abarca una región formada por
mesetas semidesérticas.
Desde 1993, cuando se produjo la secesión de Eritrea, Etiopía
no tiene salida al mar. El clima es tropical con variaciones en función de la
altitud: seco en las zonas bajas y con abundantes lluvias a partir de los 1.200
metros de altitud.
Economía, educación y salud
La economía etíope se basa en la ganadería, la agricultura de
subsistencia y el cultivo del café, aunque también hay plantaciones de tabaco,
caña de azúcar y cereales. La industria comprende refino de petróleo y azúcar,
cemento y metalurgia, entre otros, mientras que el sector terciario adquiere
progresiva importancia, especialmente el turismo.
Con un índice de natalidad muy elevado, el país ha
experimentado un enorme crecimiento demográfico y supera en la actualidad los
76 millones de habitantes. Este desenfrenado crecimiento agrava la situación de
extrema pobreza y desnutrición. En Etiopía el 31% de la población vive con
menos de 1$ al día y el 76,4% con menos de 2$.
La cifra de mortalidad infantil (164 niños de cada mil
nacidos vivos fallecen antes de alcanzar los 5 años), la reducida cifra de
población que tiene acceso al agua potable (17%) o el número de médicos
por habitante (1 por cada 100.000 habitantes) explica en buena medida
la alta mortalidad y la baja esperanza de vida
En cuanto a la educación, el elevado analfabetismo (57,3
%), del cual los hombres representan un 53% y las mujeres un 69%, también son
significativos. No obstante, sorprende que el porcentaje del PIB destinado a la educación
(4,8%) es muy similar al de países como España (4,6%), lo que indica una
orientación de las políticas económicas hacia la formación de capital humano.
Según un informe de UNICEF, la tasa de deserción escolar ha
aumentado en los últimos años debido a la falta de alimentación y de atención
médica. Bastaría con solucionar las carencias alimenticias y sanitarias para
facilitar que los niños etíopes reciban una educación básica que les preparare
para la vida activa.
Algunos datos sobre el desarrollo humano en Etiopía (2007):
Esperanza de vida al nacer: 47 años
Mortalidad infantil 164/1000 antes de los 5 años
Médicos por habitante 1/100.000
Número de hijos por mujer: 5,1
Población con acceso a agua potable 17%
Analfabetismo en mayores de 14 años 57,3%